La anatomía de los equipos de trabajo que triunfan

Reflexión sobre los pilares de comportamiento y acción que hacen que un grupo de trabajo se convierta en un sólido equipo y en una máquina de resultados positivos.

Tiempo estimado de lectura: 7:40
Nivel del contenido
Básico.
¿Qué aprenderá?
Con el contenido presentado indentificará las características y particularidades que convierten un grupo de personas en un excelente equipo de trabajo.
Perfil de lector recomendado
Emprendedores, líderes empresariales, directivos y gerentes generales.

Nos encanta la idea del héroe solitario, del genio que con su capacidad creativa e innovadora cambia el rumbo de las cosas y pone a toda la empresa en la dirección correcta. Pero esta idílica concepción pocas veces pasa, son contados los casos en los que una sola persona transforma una organización. La realidad corporativa es diferente, las compañías y sus directivos saben que lo que convierte a alguien en un revolucionario no es su capacidad individual sino sus destrezas para conformar equipos y liderarlos.

La historia ha demostrado que los grandes resultados son producidos por equipos bien conformados, es algo tan evidente que casi nadie lo discute. Es, quizás, de los pocos enunciados que podrían clasificarse como axioma en asuntos relacionados con el management. Ahora, con la importancia de los equipos clara, ¿cómo se construye un equipo ganador? Agrupando a las personas adecuadas, asignándoles una meta, facilitándoles el establecimiento de procedimientos y promoviendo en ellos la cultura del resultado. Esto complementado por un elemento trascendental, personas con competencias heterogéneas y altamente calificadas, innovadoras y disciplinadas.

Pero lamentablemente desde nuestra educación básica fuimos víctimas de una mala interpretación de los equipos. Cuando niños malaprendimos la conformación de grupos, quedándonos con la idea de que los equipos son algo parecido a una cadena de montaje en la cual se distribuyen equitativamente las tareas para que se ejecuten individualmente y al final se ensamblen, obteniendo así el resultado. Un grave error, porque eso no es un equipo sino una técnica operativa parecida al crowdsourcing.

«Un grupo reducido de personas brillantes puede cambiar el mundo. De hecho, es lo único que alguna vez lo ha cambiado».
Margaret Mead

Los equipos de hoy tienen que ser diferentes a los del pasado y a esa errónea concepción descrita anteriormente. Antes, lo que se creaba eran grupos operativos que buscaban la eficiencia y reducción de tiempos, con poca interacción entre miembros y con un absoluto desconocimiento de las tareas del otro y del panorama completo. Ayer, se conformaban equipos obedientes y diligentes, pero que poco pensaban y cuestionaban. Hoy, las organizaciones se enfrentan a problemas más complejos que necesitan ser encarados por verdaderos equipos, con diversidad de colaboradores y de talentos, mejores herramientas y una gran variedad de roles.

Por ende, la consolidación de un equipo ganador depende de una sumatoria de variables —algunas controlables y otras no tanto—, del comportamiento y las aptitudes de sus miembros, del mantenimiento de unas condiciones propicias, de la aparición y afianzamiento de un líder, del diseño de una estructura sólida y, sobretodo, del fomento y cuidado de la colaboración para la búsqueda del logro.

Las nueve características de los equipos de trabajo exitosos

1. Reconocen la causa en común

Un equipo de trabajo efectivo se conforma cuando se detecta un problema en particular. Con esto queremos insinuar que un equipo nace con un problema y muere cuando se resuelve. Es decir, que no creemos que existan los equipos eternos. La mecánica de construcción de un equipo es simple, un directivo descubre una dificultad en la organización y, a partir de esta, crea una causa que une a un grupo de personas y las transforma en un equipo. De ahí que la causa o problema a resolver es lo que incuba un equipo ganador. Si no existe esta causa, o no se reconoce, no existe un equipo.

2. Eligen un buen líder

Reconocida la causa por la cual se conforma el equipo, y agrupados sus miembros, lo siguiente es designar quién liderará al colectivo. El líder es el principal responsable —aunque no el único— del triunfo o fracaso del equipo. El líder asigna las tareas, toma las decisiones, administra los recursos y se relaciona con el entorno. El líder es quien motiva, orienta y compromete a los miembros. El líder es la pieza clave de los equipos exitosos, sin un buen liderazgo los colectivos están condenados al fracaso.

3. Diseñan una estructura sólida y la protegen

Un equipo no puede trabajar si no tiene absoluta claridad sobre sus objetivos. Uno de los principales problemas que se presenta en los equipos es la duplicación de trabajo y la perdida de tiempo por culpa de acciones desatendidas o sobreatendidas. Una estructura sólida y eficiente ayuda a resolver estos problemas; porque asigna a cada miembro una función y responsabilidad, se preocupa por explicarle constantemente los objetivos generales y específicos al colectivo y aclara los límites preestablecidos para la obtención del resultado. Con una estructura sólida los equipos se acercan al logro y entienden los roles individuales y colectivos.

4. Aprovechan las oportunidades y bloquean las amenazas del entorno

Todos los equipos están sumergidos en un entorno. Entorno que algunas veces aporta y facilita el resultado y que otras veces lo dificulta. El líder y los miembros del grupo están en la obligación de reconocer en medio de qué se encuentran, para con esta reflexión aprovechar las oportunidades que este espacio ofrece y para blindarse frente a sus potenciales amenazas. El entorno interno y externo es, cuando no se controla, uno de los elementos de mayor influencia sobre los equipos, para bien y para mal.

5. Alinean a sus miembros con una metodología
«En la actualidad un equipo necesita: educación, investigación, entrenamiento y mucha colaboración».

Cada organización, cada grupo y cada líder tiene claro su método de trabajo, y estas metodologías por lo general son diferentes, lo cual produce conflictos. Cuando se conforma un equipo es necesario alinear a sus miembro bajo una única y eficiente metodología; que desarrolle las aptitudes individuales, que llene de confianza al colectivo y que acerque a la empresa a la obtención del resultado. Cuando cada miembro ejecuta las tareas a su manera y en el orden que le parezca, generará brechas y reprocesos; además, propiciará un ambiente desordenado y descoordinado.

6. Fomentan la divergencia de pensamiento y de aproximación a los problemas

Qué exista una alineación de metodología no significa que se busque una homogeneización en la forma de pensar o de aproximarse a los problemas. Lo uno no tiene nada que ver con lo otro. La diversidad de pensamiento enriquece la discusión y ofrece posturas diferentes que ayudan a ver los problemas desde todos los ángulos. La divergencia de pensamiento complementa la observación y reduce los riesgos, mientras que la alineación de metodología potencia la ejecución.

7. Construyen canales de comunicación eficaces

Cuando los equipos son pequeños y cercanos, los canales de comunicación entre sus miembros surgen de manera espontánea. Pero cuando los equipos tienen estructuras complejas, o sus miembros se encuentran alejados, es necesario diseñar mecanismos que permitan una comunicación fluida y coordinada. Estos canales de comunicación garantizan una simplificación de los procesos para la toma de decisiones, para la obtención de la información y para el flujo de mensajes. No existen los equipos exitosos sin canales de comunicación buenos y abiertos.

8. Hacen de la colaboración una herramienta de trabajo

A través de la colaboración un grupo compensa los puntos débiles de cada uno de sus integrantes. La profesora de la Universidad de New Mexico, Vera John-Steiner, lo expresó muy bien cuando dijo: «La colaboración funciona a través de un proceso en el que los exitosos logros intelectuales de una persona incentivan el entusiasmo y la pasión intelectual de los demás». Las organizaciones que confeccionan buenos equipos son fanáticas de la colaboración como herramienta y se apropian de esta metodología de trabajo, permitiendo que el colectivo enriquezca a cada individuo y desarrollando un proceso exitoso para que los logros individuales nutran al grupo.

9. Nunca permiten interferencias o imposiciones al equipo

Es frecuente encontrarse con organizaciones que piden soluciones a equipos pero los llenan de «eso ya lo intentamos», «eso no se puede», «eso es muy difícil», entre otras frases cargadas de mediocridad. La compañía y sus directivos no pueden conformar un grupo para luego condicionarlo. Los líderes del equipo tienen que desarrollar mecanismos que les permitan interponerse a las interferencias e ignorar las imposiciones de los actores ajenos al grupo.


Bibliografía

GOSTICK, Adrian. ELTON. Chester. «The Orange Revolution: How One Great Team can Transform an Entire Organization». Random House Mondadori, S.A. 2011.

Imagen diseñada por Freepik.

Tags: gerencia, liderazgo, estrategia, direccion estrategica, emprendimiento, creatividad, innovacion, management

Síguenos

Únete a nuestra conversación para recibir contenido exclusivo y toda la actualidad del mundo digital.

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. · Móvil: 310 824 6913 · Medellín, Colombia.
Copyright © 2014

Contáctenos
1000 caracteres restantes