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¿Cómo transformar una organización del siglo pasado en una empresa digital?


CUATRO MINUTOS DE LECTURA ·· NIVEL BÁSICO
18 DE ENERO DE 2016

Identifique los elementos, decisiones y acciones prioritarias para llevar las compañías a una nueva forma de actuar y pensar, que las acerquen al comportamiento fluido de las organizaciones nacidas en la Era Digital.

Comencemos por definir, ¿qué es una empresa digital? Una empresa digital es aquella que ha conseguido interiorizar la tecnología, apropiándose de ella no como una simple herramienta sino como una forma de pensar y actuar.

«Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente».
Peter Drucker

La mayoría de las grandes organizaciones en la actualidad fueron construidas en el siglo pasado (excluyendo Facebook, hasta los gigantes digitales no pertenecen a este siglo); esto es inocultable. Pero esta realidad no debe ser vista como una desventaja sino como un desafío; las empresas que quieran seguir al frente estarán forzadas a reinventarse, desde lo organizativo, pasando por los procesos, revisando su relación con el entorno y terminando en los manejos gerenciales y la toma de decisiones.

Han sido pocas las que han logrado dar el salto hacia la transformación digital, y las que lo lograron están recibiendo enormes beneficios.

¿Cómo convertirse en una empresa digital?

Antes de iniciar con el proceso de inmersión digital es importante que las organizaciones admitan algunas realidades (para no caer en la trampa de las falsas expectativas): Los entornos digitales no son lugares mágicos donde todo funciona perfectamente y en los que, con poco tiempo y esfuerzo, se obtienen excelentes resultados. Lo mágico solo sucede cuando las empresas se transforman honestamente y comienzan a usar lo digital para su beneficio.

Dicho esto, la prioridad de los líderes —y su batalla inicial— es combatir la resistencia al cambio.

Resulta ilógico pensar que el cambio producido por la tecnología se pueda evitar o, peor, no afectará una empresa o sector en particular. Una vez asumido esto, el directivo debe comprometerse con el cambio y evangelizar a toda la organización sobre los riesgos y beneficios del proceso de transformación hacia lo digital; para luego iniciar el proceso de cambio cuestionando y revisando, literalmente, todo.

La estrategia corporativa, el organigrama, las personas, los procesos, la comunicación interna y externa, los productos o servicios, las formas de evaluación para la toma de decisiones, el entendimiento y la anticipación de las tendencias, la inversión en innovación, el marketing, etc., deben ser repensados desde la nueva óptica digital. Cualquier rincón sin revisión podría estropear o frenar la transformación. Ahora, revisión no es sinónimo de cambio; cuando hablamos de evaluar todo no significa cambiar todo, sino mirarlo desde una nueva perspectiva para intentar mejorarlo y adaptarlo a la nueva forma de pensar.

¿Por qué las empresas deben orientarse hacia lo digital?

«Cuando una empresa digital debe realizar una tarea: la estudia, encuentra el camino correcto y finalmente establece un cronograma de trabajo».

Porque el gobierno de la tecnología en el mundo empresarial apenas está comenzando y si no se acelera la transición el costo, en competitividad y penetración de mercado, será elevado. Es un hecho comprobado, en el mundo digital las empresas que toman acciones primero, tienen la ventaja.

¿Qué necesitan las empresas para acelerar el proceso de transformación?

Para avanzar hacia lo digital se requiere algo más que presupuesto. Las organizaciones deben invertir en conocimiento, luego exigir dedicación y disciplina a los equipos y motivar la experimentación. La conversión digital es un proceso paulatino, pero decidido, en el que una idea o proyecto puede ser el punto de partida para el cambio.

El mundo necesita hoy menos fábricas y más organizaciones que fomenten el trabajo colaborativo para enfrentar los retos y oportunidades, que le huyan a las jerarquías, que estimulen la participación, que escuchen y que forjen relaciones estrechas con quienes interactúan (clientes, proveedores, empleados, etc.). Hoy necesitamos empresas digitales, con estructuras flexibles y fácilmente adaptables, que tejan redes a su alrededor y que promuevan la innovación.

El mundo empresarial quiere más organizaciones y líderes que se comporten como startup o emprendedores, que nunca pierdan el ímpetu, que valoren el trabajo en equipo más que cualquier cosa y que propicien los escenarios para que las ideas fluyan con creatividad, coherencia, convicción y cooperación.

Los nuevos mercados están obligando a las empresas a evitar la improvisación.
Las organizaciones digitales son aquellas que estudian, encuentran el camino correcto y, finalmente, establecen un plan de trabajo. Las nuevas compañías entienden que su mejor inversión es conocer profundamente su interior y exterior, responden con estrategias y no con políticas, no piensan en lo que quieren hacer sino en lo que deben hacer y no se preguntan que puede hacer lo digital por ellas sino que pueden ellas hacer para apropiarse de lo digital.

¿Qué impacto ha tenido el mundo digital en su empresa?

Si la respuesta es «ninguno», algo está haciendo mal.


Tags: mundo digital gerencia liderazgo dirección estratégica management

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