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Las preguntas que deben formularse todos los emprendedores


OCHO MINUTOS DE LECTURA ·· NIVEL BÁSICO
10 DE FEBRERO DE 2018

Emprender negocios es uno de los reto que tienen por delante los nuevos profesionales. Fomentar estos emprendimientos es el desafío de los países emergentes.

Echar a andar una nueva empresa es uno de los retos más complejos que se puede enfrentar en la vida, pero es, a su vez, uno de los más gratificantes. Emprender es una actividad que pone a prueba a las personas, todos los días, porque soportar la presión constante que imprime el tener que sobrevivir en el corto y largo plazo no es sencillo.

Los problemas que viven los emprendedores en su día a día podrían abrumar incluso a muchos de los altos directivos de las grandes corporaciones. Esto lo decimos porque los emprendedores deben tomar un excesivo número de decisiones en sus quehaceres cotidianos y están obligados a acertar para no poner en riesgo su futuro y el de la empresa. Mientras que los directivos de grandes organizaciones, por lo general, cuentan con un margen de error mayor. No intentamos decir con esto que una es mas fácil que la otra, simplemente hacemos visibles las diferencias entre la una y la otra, y ponemos sobre la mesa que cada una requiere el desarrollo de habilidades particulares.

«Un emprendedor sensato siempre le da una mirada honesta a la estabilidad del sector en el que pretende emprender».

Un emprendedor es una persona que detecta oportunidades rápidamente y que trabaja de forma decidida para construir una organización que ataque de manera frontal esas oportunidades. Por su parte, un directivo es una persona con las capacidades y competencias necesarias para administrar los recursos, para diseñar las estrategias y optimizar los resultados. Son dos roles muy distintos, aunque no lo parezcan.

Ahora, cualquier persona puede emprender. No es una tarea exclusiva de unos pocos elegidos, no hace falta ser rico ni joven ni necesariamente haber pasado por la universidad. Lo que necesitan tener los emprendedores es convicción, pasión, una idea y un plan. Para triunfar, el plan al que nos referimos, debe superar una sucesión de preguntas estructuradas que le ayudarán al emprendedor y a su equipo a tener claridad en muchos de los aspectos críticos del proceso de emprendimiento. Esas preguntas están clasificadas en tres etapas: metas, estrategias y capacidades. A continuación las abordamos de forma individual:

Las metas, ¿a dónde queremos ir?

Todos los emprendedores tienen metas como individuos y como promotores de una idea empresarial. Estos objetivos personales y empresariales deben ir de la mano. Es importante que los emprendedores aclaren y concreten sus metas personales y empresariales, ojalá antes de conformar el equipo de trabajo y de poner en marcha la iniciativa. Una vez claro el proyecto personal y consolidada la idea que será transformada en una empresa, se deben resolver tres inquietudes puntuales:

1. ¿Qué clase de empresa se debería constituir?

Lo que se busca con esta pregunta es dejar en claro las necesidades del equipo emprendedor en un horizonte de tiempo establecido. Los promotores de la iniciativa deberán tomar uno de los siguientes dos caminos: crear una empresa que genere flujo de efectivo en el corto plazo o una empresa que crezca en el tiempo sin apurar la entrega de beneficios. En otras palabras, se debe discutir y dejar bien claro si los integrantes del equipo necesitarán resolver sus problemas económicos en el corto plazo o si tendrán la capacidad de esperar los réditos de su esfuerzo y pensar en el largo plazo.

2. ¿Qué riesgos y sacrificios, de tiempo y recursos, exigirá la empresa?

Tomarse el tiempo para discutir y entender los riesgos y sacrificios que se enfrentarán, ayuda a conservar la calma y a tener cautela cuando se tengan que tomar decisiones difíciles, incluso en medio de situaciones tormentosas. El equipo emprendedor nunca deberá perder de vista lo que está en juego, ser consciente de los riesgos y sacrificios, con antelación, facilitará el desenvolvimiento y las relaciones del equipo en el futuro.

3. ¿Se podrán asumir los riesgos y sacrificios detectados?

Por último, en esta primera etapa, se deben evaluar los riesgos y sacrificios, para definir si el equipo está dispuesto a enfrentarlos. Esta pregunta termina siendo una especie de conciliación entre lo que se desea y lo que se está dispuesto a arriesgar. Aquí es importante ser pesimista, solo un poco, para tratar de anticipar las circunstancias que muy probablemente pondrán a prueba la paciencia de los integrantes.

Cuando un emprendedor logra compaginar sus metas personales con las empresariales, cuando alcanza acuerdos previos de comportamiento, cuando alinea objetivos con el equipo de trabajo, estará listo para emprender y para crear la estrategia de negocio.

La estrategia, ¿cómo alcanzar las metas?

Para que un emprendedor triunfe en el largo plazo deberá dejar de obsesionarse con lo táctico —el aprovechamiento de las oportunidades en el corto plazo—, para enfocarse en lo estratégico —la creación de fortalezas a largo plazo—. En esta segunda etapa, recomendamos responder las siguientes cuatro preguntas:

1. ¿Se tiene una estrategia definida?

En un negocio, la estrategia se usa para dejar constancia y para explicar las aspiraciones del emprendedor. La estrategia, además, servirá para orientar al equipo de trabajo en la toma diaria de decisiones y para establecer las políticas que conducirán a la empresa a la obtención de los resultados esperado. Dar un paso, sin una estrategia definida, podría conducir al fracaso.

2. ¿La estrategia elegida permite a la compañía generar suficientes beneficios y crecimiento?

Las dos tareas más difíciles de conciliar para un emprendedor son: tomo el dinero hoy o lo invierto para crecer y ganar más dinero mañana. Esta es la disyuntiva crítica de una iniciativa de emprendimiento. Lo recomendable, obviamente, es sobrevivir como persona y empresa, pero también es necesario que se apueste a futuro para poder crecer a un buen ritmo. Mediar entre estas dos alternativas, en gran medida, determinará cuán prometedora será el proyecto de emprendimiento.

3. ¿La estrategia es sostenible en el tiempo?

Es una obligación formularse esta pregunta todos los días, porque hacióndolo se podrán anticipar situaciones cambiantes y se estará alerta para enfrentar circunstancias sorpresivas en el mercado. Los buenos emprendedores cuestionan constantemente las ideas y hacen evaluaciones periodicas de sus decisiones y comportamientos.

4. ¿Los objetivos son muy conservadores o demasiado agresivos?

La última pregunta en esta segunda etapa tiene que ver con los objetivos. Definir bien esos objetivos hará que se elijan bien las tácticas y, por ende, que el equipo trabaje bien, sin relajarse o reventarse. Ser ambicioso, sin caer en la trampa de las utopias, es la clave para mantener la motivación individual y colectiva.

Las capacidades, ¿se puede hacer?

«Los grandes emprendedores nacen, pero también se hacen. NO permita que le digan que usted no nació para ello».

En este paquete final de preguntas nos encontramos con los cuestionamientos más difíciles de resolver, porque exigirán mucha autocrítica y honestidad. Una gran idea no garantizará el éxito si no se consiguen las herramientas y se desarrollan las habilidades y capacidades necesarias para ejecutarla. En esta tercerá etapa se necesitará entonces evaluar: los recursos, las capacidades de la organización y las destrezas o habilidades personales. Esta última fase abordará las siguientes tres preguntas:

1. ¿Se cuentan con los recursos y relaciones adecuadas?

El entorno del emprendedor y la red de contactos que pueda construir en el corto plazo son determinantes para el éxito de una iniciativa emprendedora. De la misma forma, los recursos disponibles permitirán que los resultados lleguen con mayor prontitud. Conocer de antemano las relaciones y recursos que el equipo podrá usar ayuda a tomar mejores decisiones.

2. ¿Cuáles son las fortalezas del equipo de trabajo conformado?

Las fortalezas de un emprendedor no son, necesariamente, las fortalezas del equipo de trabajo. A no ser que el proceso de selección del recurso humano se haya realizado con un alto grado de profesionalismo, que sería lo ideal. Crear un grupo que se complemente debe ser una de las tareas del emprendedor.

3. ¿Cuáles son las fortalezas personales que necesitará desarrollar el líder emprendedor?

Reconocerlas con antelación permitirá que el emprendedor y su equipo trabajen con decisión para desarrollarlas.


BIBLIOGRAFÍA

  • AMAR BHIDE. The questions every entrepreneur must answer. Harvard Bisiness Review. Ediciones Deusto S.A., Noviembre, 1996.

Tags: gerencia liderazgo dirección estratégica emprendimiento management estrategia equipo de trabajo plan de negocios proyecto digital

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