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Las 10 características de un estratega que hacen la diferencia en los negocios

Las 10 características de un estratega que hacen la diferencia en los negocios

Presentamos algunos de los rasgos personales de los buenos estrategas empresariales, esos que deben potenciar para alcanzar el éxito como líderes corporativos.

Los negocios tienen que llenarse de buenos estrategas, ¡esa es la consigna en la actualidad! Los pasillos de las oficinas deben estar repletos de esos personajes. Ellos son la clave para empujar a las empresas en el mercado y para retener el talento. Cada colaborador, con las características de un estratega, marcará la diferencia, guiará a la compañía y a las personas y pondrá los cimientos para conseguir los objetivos de negocio de la manera más eficiente posible. Además, los estrategas se encargarán de interpretar el entorno y adaptar la organización para elevar su alcance y competitividad.

Un líder es alguien que conoce el camino, va por el camino y muestra el camino.
— John C. Maxwell
Un líder es alguien que conoce el camino, va por el camino y muestra el camino.
— John C. Maxwell

Los buenos estrategas empresariales tienen el olfato para percibir las tendencias, entender a los clientes, analizar a los competidores y trazar planes creativos e innovadores. ¡Una colección de activos poderosa! Una combinación de elementos necesarios para sobrevivir en los negocios.

Tristemente, ese rol de estratega se ha visto opacado últimamente por el de hacedor, ese personaje que se levanta de la cama y no para de hacer hasta que llega la noche. Todo porque algunos se cansaron de los que piensan y se enamoraron de los que ejecutan —muchas veces sin pensar—, o sea, de los que solo obedecen sin cuestionar y proponer. ¡Las acciones de los planificadores van de caída! Pero el causante no es el hacedor ni el líder empresarial, sino el mismo estratega, que muchas veces malinterpreta su rol: se concentra excesivamente en el diseño del plan y se olvida de sus responsabilidades operativas. Por esto es conveniente apropiarse del concepto y trabajar por la propagación del mensaje correcto dentro de la organización: un estratega planifica y hace que las cosas sucedan.

¿Qué es un estratega? ¡La definición que más nos gusta!

Los estrategas corporativos son líderes visionarios que producen, detectan y administran las ideas; trazan el rumbo, crean valor, diseñan planes y monitorizan su ejecución; protegen las empresas y los equipos, y, con cada decisión, confeccionan el futuro de la organización. ¡Nada más y nada menos!

Los buenos estrategas se hacen cargo de los problemas y de la búsqueda de las soluciones; se preocupan por crear una estrecha cohesión en el equipo y por crear lazos para la conexión entre todas las áreas; se obsesionan con los objetivos corporativos; crean el escenario propicio para el desarrollo de las habilidades, y se anticipan a todo para proteger el negocio —a los competidores, los cambios del mercado y las tecnologías emergentes—. Son comodines humanos que transforman, para bien, la realidad empresarial. Los estrategas de negocio se echan una tonelada de tareas, sueños y metas sobre sus espaldas para que las empresas salgas adelante y victoriosas.

Hay una gran diferencia entre decirle a la gente lo que debe hacer y motivarla a que lo haga. Los líderes inspiran, los jefes obligan.

Entonces, ¿cuáles son las características de un estratega?

Para lograr el cometido de volverte un estratega competente e influyente en los negocios, tendrás que trabajar intensamente y en múltiples niveles: personal, social y profesional. En lo personal, para desarrollar habilidades y propiciar actitudes. En lo social, para crear redes colaborativas y equipos de trabajo comprometidos con los objetivos. En lo profesional, para innovar y elevar tus competencias. Trabajar en los tres niveles al mismo ritmo porque todos son importantes.

Para aportar en este proceso de mejoramiento, preparamos un listado con diez características que se necesitan trabajar para el desempeño del estratega. En ese listado enunciamos uno a uno los temas que consideramos críticos, esos que debes potenciar para alcanzar la meta de convertirte en un estratega que marque la diferencia en los negocios:

1. Disciplina y orden

¡Es imposible convertirse en estratega siendo desordenado o indisciplinado! De verdad, es imposible. Resultará complejo para el líder y su equipo abordar un problema sin una estructura de trabajo. Tener un método influye directamente en la consecución de los objetivos. Por eso se debe dejar de lado ese concepto erróneo de que ser disciplinado es sinónimo de ser «psicorrígido» o falto de creatividad.

La disciplina es una facultad que le aporta orden y prioridades a los proyectos y que permite incorporar de forma estructurada nuevos conceptos, ejecutar con rigurosidad las tareas, distribuir con acierto las responsabilidades y evaluar con periodicidad y sensatez los resultados para retroalimentar el actuar.

Ser disciplinado y ordenado pondrá unas bases sólidas a las estrategias. Esto lo entienden los buenos estrategas y, en consecuencia, construyen entornos aptos para el desarrollo de las actividades asociadas al plan. Es absolutamente necesario crear esquemas de comunicación y colaboración, ordenamiento en la ejecución y procedimientos de evaluación para sacar adelante cada proyecto emprendido —y eso solo es posible cuando el estratega y el equipo son disciplinados y ordenados—.

2. Anticipación y planificación

Para lograr una estrategia potente estamos obligados a fomentar la capacidad de mirar siempre hacia adelante e intentar predecir lo que se avecina. Es difícil, claro, pero toca intentarlo. ¿Y quién lo debe hacer? Pues, el estratega. Anticipar es una capacidad que se fundamenta en la destreza para entender el pasado, analizar el presente y estudiar las tendencias para prever un futuro. El estratega usará esa capacidad anticipadora para crear planes que sitúen a la empresa en la ruta correcta al éxito.

La anticipación es la habilidad para proyectar el mañana y la planificación es el ejercicio de aterrizar esas proyecciones al presente y el futuro de la organización.

El estratega es quien se hace cargo de todo. Del vaticinio y de las decisiones derivadas. En unas acertará y en otras tendrá que ajustar, pero nunca se quedará de brazos cruzados esperando que el futuro le explote en sus narices.

3. Metodología y procesos

Desde el punto de vista científico, una metodología es un conjunto ordenado de procedimientos que se utilizan para alcanzar un objetivo. Un concepto que se puede extrapolar al mundo de los negocios. Con el método adecuado, los equipos podrán exponer mejor los planteamientos, aplicarlos a un proceso y ordenarlos para que su ejecución consiga lo buscado. ¡He ahí el asunto! El método es crítico para alcanzar cualquier resultado.

El estratega moderno tiene que contar con la cualidad de diseñar y gestionar métodos. Sin esta cualidad será difícil que logre los resultados. El estratega tiene que aprender de diseño y gestión de proyectos para crear sistemas autónomos y sostenibles en la organización. Así, garantizará una mejora en la tasa de éxito.

Sumando la metodología y los procesos como patrón de comportamiento, el estratega aportará a la empresa un componente avanzado para la detección de oportunidades, la creación de planes, la obtención de resultados y el empoderamiento de los colaboradores. Todos estos rasgos corporativos elevarán la competitividad del negocio en el mercado.

4. Creatividad e innovación

La creatividad y la innovación son dos activos poderosos para la planificación y el enfrentamiento de los problemas en los negocios—de hecho, tenemos un artículo en el que nos extendemos en estos temas—. La búsqueda de soluciones, nutrida por una vigorosa fuerza creativa —individual y colectiva—, es una capacidad que las organizaciones tienen que promover y los estrategas deben buscar, para ellos y para su equipo.

Los estrategas de negocio que se destacan son los que se alían con la creatividad y la innovación; los que saben que sus resultados mejoran cuando estas se alimentan y administran con inteligencia, cuando crean entornos que las propicien y cuando hacen ejercicios con el equipo para desarrollarlas.

¡Esos son buenos estrategas! Esos son los que entienden que la creatividad y la innovación son dos fuerzas potentes que impulsan los negocios; los que asimilan esta realidad y trabajan permanentemente para mejorar sus capacidades creativas e innovadoras para producir un impulso en las personas y en los equipos.

5. Comunicación y colaboración

Sin la apropiada y correcta transmisión de los mensajes, los estrategas —por más hábiles, ordenados, disciplinados, metódicos, planificadores y creativos que sean— fracasarán.

La comunicación y el trabajo en equipo son activos esenciales. Los líderes corporativos que están al frente de las estrategias necesitan asegurarse de que cada miembro del equipo reciba y entienda la información, que los canales de comunicación funcionen bien, que los métodos de transmisión —escritos o verbales— sean eficientes y que se mantenga la motivación para el trabajo colaborativo.

La mala comunicación y la desconexión en el equipo generan confusión; la confusión conduce a la inoperancia y esta, a su vez, lleva a la improductividad. Claridad, eficacia, colaboración, conexión y asertividad en la comunicación son cualidades ineludibles para el estratega.

6. Negociación y mediación

No se puede sobrevivir en el mundo empresarial sin la habilidad para negociar y mediar. Estas son dos habilidades obligatorias para enfrentar las discusiones propias del rol de estratega. Entonces, si quieres avanzar en tu carrera como estratega, tendrás que aprender a negociar con propios y extraños, a negociar cediendo y, en algunos casos, a negociar imponiendo.

Para lograr esa meta de convertirnos en excelentes estrategas, tendremos que trabajar en nuestra capacidad de renunciar a posiciones particulares en la búsqueda del objetivo, a ser permisivos con los colaboradores para favorecer la obtención del resultado y a convencer sin violentar. De esta forma, nos pondremos en la ruta correcta para lograr los resultados esperados por la organización.

Negociar y mediar deben ser vistos como la obsesión por encontrar escenarios de beneficio mutuo entre las partes y como la inteligencia para cambiar de opinión cuando sea necesario. Nunca olvides que los estrategas negocian con las personas y con las ideas, propias o ajenas.

7. Objetividad y realismo

Un buen estratega de negocios es aquel capaz de ser crítico y de suprimir la subjetividad ante cualquier situación. Igualmente, es aquella persona que cuenta con una alta cuota de realismo y que aterriza las expectativas sin atacar las motivaciones.

La objetividad tiene que ver con las opiniones y el realismo con las percepciones. Y, en ambos frentes, el estratega necesita tener un desempeño sobresaliente para poder mantener la tranquilidad y el buen clima en el equipo. La objetividad del estratega debe estar marcada por una alta coherencia en la valoración de las cosas y el realismo por una sensata visión del entorno y de cada situación.

Un estratega debe ser objetivo y realista para las discusiones. Tiene que argumentar con hechos y datos la toma de decisiones para poder crear confianza en el equipo. Los buenos estrategas encuentran un aliado en la objetividad y son consecuentes en cada uno de sus actos.

8. Confianza y optimismo

Es literalmente imposible crear y liderar una estrategia si no se cuenta con estas dos cualidades. Los estrategas necesitan confiar en el equipo para empoderarlo en la ejecución de la estrategia y la toma de decisiones y el equipo necesita confiar en las decisiones y el rumbo que tome el estratega. Además, el estratega debe ser optimista de que cada integrante del equipo entregará los resultados esperados, para que con esto se mantenga un clima laboral que no necesite un control excesivo.

Una persona que crea que se lograrán los resultados esperados y que confíe en que los colaboradores trabajarán intensamente para obtenerlos, alentará a la fuerza de trabajo y motivará a la acción. Un equipo que confíe en la guía del estratega y se comprometa con el plan trazado, se pondrá fácilmente en posición de conseguir el objetivo. Sin confianza y optimismo será muy difícil crear y ejecutar una estrategia de negocio efectiva.

9. Equilibrio y justicia

La sapiencia para distribuir tareas, responsabilidades y recursos —sumada a la igualdad y la simetría para evaluar— es una característica imprescindible para los estrategas del presente y el futuro. La ejecución de una estrategia obliga a establecer equilibrios de trabajo y descanso para los colaboradores, de austeridad y gasto para la organización y de apresuramiento y reflexión para el estratega.

Asimismo, es necesario que el líder estratégico desarrolle una escala coherente que le ayude a valorar lo que se obtiene y a juzgar con cabeza fría lo que no.

10. Ética y transparencia

Sí, la obsesión del estratega es buscar un resultado de negocio, pero debe proponerse lograrlo con ética y transparencia. Los líderes de la estrategia corporativa deben ser personas que se concentren en el bienestar de la organización, el equipo de colaboradores y el suyo propio. Y para conseguir eso necesitan ser éticos y transparentes.

La integridad, la honestidad, la honradez y el buen ejemplo —además de un comportamiento excepcional y el respeto por las normas— son elementos críticos para que los estrategas se hagan un espacio en las organizaciones. Los aspirantes estrategas tienen que trabajar para ganarse la credibilidad de quienes siguen y adoptan sus estrategias y el respeto de toda la compañía. Ningún plan se llevará a cabo con vehemencia, dedicación y esfuerzo si tiene fisuras en lo ético. Nadie quiere trabajar para conseguir un resultado si tiene dudas con el proceso.

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